La patata en sí misma contiene 0% de grasa y 0% de colesterol. Es baja en sodio (6 mg por 100 g) y su contenido calórico es moderado: 77 kcal por 100 g cocida, menos que el arroz o la pasta.
La mala fama de la patata viene de cómo se prepara. Una patata cocida o al horno con piel es un alimento saludable. El problema son las patatas fritas de bolsa (30-35% grasa), las patatas fritas de restaurante (15-20% grasa absorbida) y los acompañamientos con mantequilla o nata.
Según el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), 100 g de patata cocida sin piel contienen 0,1 g de grasa, 2 g de fibra, 17 g de carbohidratos y 2 g de proteína. El perfil nutricional es similar al de la batata o la quinoa en cuanto a macronutrientes.