La patata es una excelente fuente de vitamina B6 (piridoxina). Una ración de patata cocida aporta aproximadamente el 20% de la CDR de esta vitamina, esencial para el funcionamiento del sistema nervioso, la producción de neurotransmisores y el metabolismo de las proteínas.
La B6 participa en la síntesis de serotonina, dopamina y GABA, neurotransmisores que regulan el estado de ánimo, el sueño y la ansiedad. También es necesaria para la formación de mielina, la capa protectora de las neuronas.
Un estudio de la Universidad de Harvard (2017) encontró que una ingesta adecuada de vitamina B6 se asocia con un menor riesgo de depresión en adultos mayores.